ENUPA 2025
📌 Post LinkedIn – Xerpa | Basado en ENUPE 2025 (Banco Central de Chile) + datos LATAM
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Chile está pagando distinto. Y los datos del Banco Central lo confirman.
La ENUPE 2025 acaba de publicarse y va mucho más allá del titular obvio: el débito lidera con 81% de uso frecuente versus 64% del efectivo. La brecha pasó de 4 a 17 puntos porcentuales en solo 3 años.
Pero hay una lectura más interesante detrás de los números.
El efectivo no resiste por cultura. Resiste por fricción.
Cuando el Banco Central preguntó por qué la gente sigue prefiriendo el efectivo, la respuesta no fue desconfianza en lo digital. Fue algo más simple: se acepta en todos lados y es más rápido en el punto de venta. Dicho de otra forma, donde el comercio no pone barreras al pago digital, la gente elige digital. El problema está en la experiencia, no en la actitud.
Otro dato revelador: el 58% ya prefiere transferencias para pagar entre personas, versus 35% que sigue usando efectivo. El peer-to-peer ya se digitalizó. El efectivo resiste en el comercio físico, especialmente en ferias (76%), transporte en regiones (40%) y montos bajo $10.000. Esos son nichos muy específicos, no una tendencia general.
¿Y el 71% que dice que no va a dejar el efectivo?
Eso no significa que la gente rechace lo digital. Significa que ambos mundos van a convivir por mucho tiempo. Y eso tiene implicancias para todos los actores del ecosistema: mientras el 10% ya dejó el efectivo completamente, hay un segmento que vive en ciclos cortos de liquidez, retirando en promedio $35.000 en Caja Vecina con más frecuencia que en cajeros. Ese segmento no está fuera del sistema financiero, pero tampoco está completamente dentro.
Ahora compara esto con el resto de LATAM y el panorama se vuelve aún más interesante.
País | Efectivo en POS | Medio líder | Tendencia |
|---|---|---|---|
🇨🇱 Chile | ~18% del valor | Débito (81%) | Transición consolidada |
🇲🇽 México | 35% del valor | Efectivo (91% uso diario) | Digitalización lenta |
🇵🇪 Perú | 64% transacciones minoristas | Billeteras digitales | Explosión de wallets |
México tiene el 91% de la población usando efectivo en sus gastos diarios. Representa el 35% de las transacciones en punto de venta, la tasa más alta de América Latina, más del doble que Chile (18%) o Brasil (17%). La bancarización incompleta y los factores culturales explican parte del rezago, pero también la falta de un sistema de pagos instantáneos que realmente haya despegado.
Perú es la historia opuesta y, probablemente, la más importante de la región. Sin tener la infraestructura bancaria de Chile, logró que los pagos digitales por persona pasaran de 90 operaciones en 2021 a 625 en 2025, multiplicándose casi 7 veces en 5 años. El efectivo en transacciones pequeñas cayó de 95% en 2013 a 64% en 2024. ¿Cómo? Con un mandato regulatorio de interoperabilidad forzada entre Yape y Plin.
La lección peruana es poderosa: la regulación puede acelerar lo que la cultura sola no haría en décadas.
¿Por qué importa todo esto para las empresas?
Cada pago digital es un dato. Cuando se enriquece esa información, las empresas financieras pueden entender mejor quiénes son sus clientes, qué hacen, cuándo necesitan liquidez o crédito. Más saldos en el sistema, mejores modelos de riesgo, más crédito para quien lo merece.
Para los trabajadores, la digitalización de pagos significa menos riesgo físico al cargar efectivo, menos tiempo perdido en cajeros, y la posibilidad de que ese dinero trabaje en una cuenta remunerada en lugar de devaluarse en el bolsillo.
Suena a win-win. Y en gran medida lo es. Pero hay una tensión que pocas veces se menciona en estos análisis.
El precio de la trazabilidad.
El efectivo garantizaba privacidad financiera por defecto. Cuando todo pago es digital, toda tu vida económica queda registrada. Eso es útil para prevenir fraude, lavado de dinero y evasión fiscal. Pero también abre preguntas incómodas: ¿quién accede a esa data? ¿Puede usarse para discriminar en el acceso al crédito según dónde compras o en qué gastas? ¿Qué pasa si hay una brecha de seguridad?
Y hay otro riesgo más concreto: el 57% de los chilenos se vería afectado si el comercio dejara de aceptar efectivo. Adultos mayores, personas de NSE bajo, regiones fuera de Santiago. Para ellos, la digitalización acelerada sin acompañamiento real no es progreso, es exclusión con otro nombre.
El desafío no es eliminar el efectivo.
Es construir una alternativa digital tan accesible, segura y conveniente que la gente la prefiera de forma natural, incluyendo a quienes hoy están fuera o en los márgenes del sistema.
En Xerpa creemos que la inclusión financiera real empieza por darle a cada trabajador acceso a herramientas que les permitan gestionar mejor su dinero: recibir su sueldo de forma inmediata, acceder a sus beneficios sin intermediarios, y tomar decisiones informadas sobre su propia plata.
El dinero digital ya es el presente. La pregunta es si lo estamos construyendo para todos.
📊 Datos clave ENUPE 2025 (para referencia)
Débito: 81% uso frecuente vs efectivo: 64% → brecha de 17 pts (era 4 pts en 2022)
Transferencias lideran pagos P2P: 58% vs 35% efectivo
Efectivo domina bajo $10.000 y en ferias (76%)
RM vs Regiones: 59% vs 72% de uso cotidiano de efectivo
71% no tiene considerado dejar el efectivo
57% se vería afectado si el comercio deja de aceptarlo
Caja Vecina: retiro promedio $35.000 | Cajero: $76.000
Fuentes: ENUPE 2025 · Banco Central de Chile | BCRP Reporte SNP 2025 | Banxico Estudio sobre Efectivo 2024 | ENIF México 2024 (INEGI-CNBV) | Worldpay Global Payments Report 2025


